viernes, 13 de agosto de 2010

Alberto Buela o el hábito de mentir como pseudo filosofía





















Alberto Buela está catalogado como un filósofo de la virtud en el sentido del neoaristotélico Alisdair MacIntyre, el cual a su vez es conocido por haber promovido el celebérrimo comunitarismo liberal frente a grises filósofos socialdemócratas de la justicia como John Rawls. A partir del neoaristotelismo se cuela raudo Santo Tomás de Aquino y, tras él, la entera Iglesia Católica, con cosas como el Opus Dei montando guardia en el rincón más inesperado del departamento de teorética y práctica... La virtud es así a la postre la derecha de siempre vestida con los viejos argumentos angélicos, perfectamente compatibles, como es de sobra conocido, con cualquier fechoría indigna.  Pero dejemos por el momento el aspecto político-institucional del asunto y vayamos a la cuestión ética personal.

En tanto que filósofo de la virtud, uno de los preceptos de Buela debería ser: "el fin no justifica los medios" y, en consecuencia, que ciertas acciones han de quedar éticamente excluidas sean cuales fueren los fines que las pretendieran legitimar. El colmo del ridículo sería, pues, para este filósofo de la virtud, que además de practicar la mentira con la misma facilidad con que se bebe un vaso de agua, los fines al servicio de los cuales se pusiera esa mentira en tanto que medio no fueran otros que la propia promoción personal, el ego del interesado.

Pues bien, demostraremos que ésta es precisamente la forma de actuar del señor Alberto Buela Lamas. 

Para ello nos basamos en un cotejo sistemático entre el tipo de cosas que publica Buela (libros, artículos, textos o conferencias de internet) y su forma concreta de actuar, documentada mediante e-mails privados, fotografías y otras "piezas de convicción". 

El señor Buela se ha peleado con casi todo el mundo, pero por alguna misteriosa razón considera que ese rasgo belicoso es un mérito cuando se trata de él, el gran Buela, y un demérito (utiliza el argumento con fines de desprestigio) si, con justicia o no, se aplica a otras personas. Buela razona fatal, cada frase que escribe entra en contradicción con la anterior, no tiene ni idea de lo que es argumentar ni fundamentar, carece de metodología y todo lo que puede afirmarse respecto de su núcleo doctrinal es que a este individuo le agradaría volver a la Edad Media y ocupar en esa "comunitaria" época alguna alta jerarquía nobiliaria o eclesiástica.  Buela es un terrateniente mental. Toca Buela a rebato en favor del disenso, pero exige obediencia, sumisión  y silencio; y se ampara en la superioridad que le otorga no se sabe qué rango privadísimo, de carácter sospechosamente medieval, hereditario quizá, para "validar" la veracidad de sus filosofemas.

Pretende Buela, en efecto, que sus teorías son válidas, pero cuestiona la universalidad de la razón.  ¿Cuál es entonces el fundamento? La autoridad de la fe. Pero dado que eso no existe en filosofía, queda la autoridad del señor Buela, o sea, sus "cojones", por decirlo en castizo. Que la bueliana teoría del disenso en cuanto teoría haya de ser universalmente verdadera para que la aceptemos todos los seres racionales no le genera ni el más mínimo escrúpulo o duda filosófica al gran Buela. Disentir del disenso, lógica del propio disenso, nos devolvería al consenso, pero todo esto del razonar déjale frío e indiferente al pensador de la Pampa. Buela vocifera plácidas y compactas afirmaciones donde el cuestionamiento, la interrogación, la duda, no existe, ni ha existido nunca. El buelismo no es más que un conjunto de catequéticas respuestas católicas sin preguntas y todo lo más lejano que quepa concebir a un disenso filosófico digno de ese nombre...

Las doctrinas de Buela pueden sostenerse empero decorosamente y tenemos legiones de "filósofos" católicos que ya sabían cuál era la verdad antes de ponerse a pensar (en eso consiste precisamente la absoluta falta de credibilidad de estas "escuelas"...), sin embargo Buela ni siquiera es una persona educada, sino  algo harto parecido a un matón barriobajero. Este energúmeno no habla, ventoséase por la boca y siempre, siempre, siempre, aquello que queda flotando en el ambiente es la soberana autoafirmación del "magnífico" Buela, quien al parecer no percibe el hedor o se complace en el mismo. Pues a fin de cuentas un pedo de Buela es siempre Buela y Buela, ante todo, ama a Buela y es para Buela el más importante valor, pretensión que incluye, sépanlo oh virtuales discípulos, sus queridísimos gases, que no en vano parece que anda "regalando" en clase a sus alumnos como complemento práctico de la autoridad teológica (o sea, nada: gas) en que se "fundamenta" (¿?) su discurso "filosófico".

Pero lo más importante de todo el asunto es lo siguiente: un "filósofo" que rechaza la universalidad de la razón es un filósofo que desprecia la verdad y esto trae tarde o temprano consecuencias por algún lado, tanto por lo que se refiere a las "teorías" (¿?) como al comportamiento personal, público o privado. Buela miente y la facilidad con que lo hace demuestra que, en el fondo, es coherente con su doctrina del disenso  (=no universalidad de la razón) y la autoridad de la fe. Porque el cristianismo no es más que el derecho a considerar verdadero aquello que a uno le conviene (la salvación, la resurrección de la carne, el goce eterno y otros cuentos), de manera que la vida, pisoteada su básica verdad y con  ella el sentido de respeto hacia la verdad en general, se convierte en un negocio donde los propios intereses pasan por delante de cualquier otra consideración. Buela no podía actuar de modo distinto, en definitiva, porque la denominada "fe" (autoengaño sobre la inmortalidad del propio ego) es ya todo un retrato y un anticipo de lo que puede esperarse del personaje. 

¿Qué es el capitalismo, como decía Marx, sino la realización de lo judaico a través de su vehículo-crisálida de mundialización, a saber, el cristianismo? ¿Qué causa hay del deterioro de todos los principios sino la actitud básica existencial subyacente al judeocristianismo, una doctrina cuyo consenso no es el resultado de la  búsqueda de la verdad, sino del contubernio de los intereses de una masa trémula ante la realidad de la muerte? Quien sacrifica su capacidad de razonar a cambio de la "vida eterna" y construye con ello una autoridad sin razones, autoridad que sólo puede desarrollarse en forma de jerarquía ciega mezclando falsas promesas y pueriles amenazas de arder en el infierno, genera el tipo de mundo actual. !Puro hedonismo de oligarquías autoritarias! Buela ni siquiera sabe donde están los suyos. Su disenso se cura con una cátedra o, mejor, con una cartera de ministro de educación en alguna dictadura de derechas donde las funciones soteriológica, docente y cuartelera puedan hibridarse sin excesivos escrúpulos conceptuales.

Con ello tenemos la respuesta a la pregunta del millón: en qué consiste la superación del relativismo moderno para el gran Buela, aquéllo que denomina Buela el disenso frente al consenso (de la razón), o sea  frente a Habermas. No consiste aquélla en alcanzar argumentalmente la verdad mediante la lógica y el fundamento, sino en imponer una autoridad cuya validez redúcese al "aquí mando yo" y desemboca en la sumisión atemorizada de todos los pequeños, en el deber de olerle los pedos al maestro, cuando no algo peor, como sabemos por las portadas de los diarios después de décadas de chulesco autoritarismo sacerdotal sin límites.

Quede dicho, para terminar, que esto de Buela no es filosofía, sino la negación pura y simple del pensar. De ahí que yo no considere a Buela un filósofo; Buela es el anti-filósofo por excelencia. Buela es el párroco que se folla a la criada y acto seguido loa a Dios, el puro cinismo del "creyente": yo, yo, yo. Buela encarna esa negación de la virtud (virtud que en el filósofo comenzaría por la veracidad) incluso a nivel personal. La filosofía bien entendida es una forma de vida. Buela ostenta empero como hábito todo aquello que al filósofo le está vetado por definición, para empezar, la mentira. Buela miente conscientemente. Todo él es una farsa y no deja de manipular ni un instante a su interlocutor. Transpira impostura. Cada vez que habla, está  engañando a alguien para engordar su "personalidad". La historia de Buela, de principio a fin, es la de un fraude egolátrico que produce flatulencias discursivas varias, pero nunca filosofía. Al final, queda, pues, sólo gas, ese  producto de sus amadas tripas con que tanto gusta  de obsequiar  a sus alumnos. Buela como ventosidad. Buela o el arte de volar sin sustento, que el pedo eso es. 

Un consejo, Buela: vuela y piérdete ya. El cielo te espera y con ese vacío se consuma la vacuidad que ha sido de principio a fin tu volátil trayectoria por la vida. Poco quedará. Y si de mí depende, el ridículo.

viernes, 23 de julio de 2010

El estilo insultante de Buela y su descarado antisemitismo

  
Buela en un acto del MSR. Una muestra del  "pensamiento profundo" de este colaborador de Margarita Mauri en la Universidad de Barcelona.



"En el fondo, este encumbrado tribunal hispánico se ha portado como un cabrón" (Alberto Buela dixit).
Hete aquí un artículo de Buela que es un auténtico escándalo de arrogancia, ignorancia, chulería y egolatría. Lo publica el "filósofo" aquí:


Protesta porque le han dado el premio Príncipe de Asturias a Alain Touraine y Zygmunt... Barman (sic).  Se refiere a Zygmunt Bauman, pero no sabe ni escribir su apellido correctamente. La crítica del impresentable Buela a Bauman y Touraine es la siguiente:

"dos personajes que en el mundo del pensamiento más profundo y serio, no significan absolutamente nada, el primero por oportunista (se ha acomodado toda su vida a las más variadas circunstancias políticas para quedar al calor del poder) y el otro, por sionista y loobista (sic) pro hebreo"
Bauman nada significa como intelectual porque es "pro hebreo". ¿No es éste el obsceno "argumento" de un antisemita?

Buela decide cuál es el mundo del pensamiento más profundo y serio, y otorga el premio a Margarita Mauri y su equipo de investigación, del que, casualmente, forma parte el propio Buela, quien no duda en proclamarse juez y parte. Está encantado de conocerse a sí mismo este dechado de la aristotélica "virtud".
Desde luego, quien así se expresa no puede ser serio, ni educado, por no hablar del absoluto desconocimiento de los autores a quienes desautoriza de la manera más brutal y grosera. Sostiene que el tribunal del premio se ha comportado "como un cabrón" y  a continuación protesta por el lobbismo, cuando él mismo sólo representa a otro lobby. Es su forma habitual de actuar: la injuria como argumento.
Pretender que Bauman es un sionista y un lobbista se refuta con una simple lectura del autor de Modernidad y holocausto (1989), uno de los estudios más profundos y serios sobre el tema del Holocausto, donde Bauman, judío, critica al Estado de Israel por el uso que hace de la Shoah para legitimar su criminal impunidad y niega, entre otras cuestiones, que se pueda comprender el drama del holocausto imputándoselo al pueblo alemán (a la sazón uno de los menos antisemitas de Europa, según su opinión) o incluso al propio nazismo en exclusiva, siendo así que el genocidio forma parte esencial de la modernidad.
Desde luego, no son éstas ideas las propias de un sionista, en cualquier caso desconocemos qué pueden esgrimir Buela o Margarita Mauri para "ningunear" la trayectoria intelectual de Bauman y Touraine. A Buela se le conoce en el mundo del circo, pero ¿qué ha aportado a la filosofía excepto esa prueba de su incapacidad para comprender la ética dialógica frankfurtiana que es la "teoría" (¿?) del disenso?  Por no entender, Buela no ha entendido ni siquiera a Heidegger, y eso que pasa por heideggeriano, pero no se sabe por qué. Nada más mediocre e incompetente que los escasos escritos de Buela sobre Heidegger. Si no capta al sencillo Habermas, !cómo va a entender a Heidegger!

Critica Buela la envidia, pero su panfleto insultante es una patente muestra de envidia por no haber obtenido el premio Príncipe de Asturias, al que, por lo que confiesa, aspiraba ingenuamente el pseudo filósofo patagónico.
Yo, en fin, no he aprendido absolutamente nada de Buela (pese a perder el tiempo leyéndole), y sí en cambio mucho de Bauman o Touraine. En cualquier caso, pretender que los 50.000 euros del premio tenía que embolsárselos Buela y que esto lo diga Buela insultando a los premiados, al tribunal y, en general, a los españoles (a los que califica, en un sentido claramente despectivo, de "gallegos"), por no hablar de su completa ignorancia sobre el tema, es de vergüenza ajena. Pero así es Buela.


Alberto Buela (1/6/2010)
Una vez más, el más importante premio a “las humanidades”, el Príncipe de Asturias, ha sido otorgado a afamados ensayistas que no tienen nada que ver con España, la lengua de los hispanos y su particular tradición cultural.
Hace varias décadas atrás un muy buen pensador español, Gonzalo Fernández de la Mora, en un libro memorable, La envidia igualitaria, sostuvo que “la envida es el vicio capital de los hispanos y la causa decisiva de sus caídas históricas. La inferioridad de los españoles no sería intelectual sino emotiva”.
Nosotros, remedando a De la Mora, vamos a sostener que la imitación, el remedo, la mala copia, sobretodo del mundo centro europeo -Alemania, Inglaterra y Francia- es la tara hispánica. Y la frutilla del postre es este Premio Príncipe de Asturias a Alain Touraine y Zygmunt Barman, dos personajes que en el mundo del pensamiento más profundo y serio, no significan absolutamente nada, el primero por oportunista (se ha acomodado toda su vida a las más variadas circunstancias políticas para quedar al calor del poder) y el otro, por sionista y loobista pro hebreo.
Cómo será el carácter acomodaticio de Touraine que inmediatamente declaró: “Este premio aumenta aun más mi conciencia de ser un intelectual latino”.  Una vez más la apelación a la latinité, cuando les conviene. Este llamado a “lo latino” nos recuerda a Chevalier, el canciller de Napoleón III, que inventó el concepto de “latinidad” para poder justificar su intervención en Méjico con motivo de la aventura un príncipe europeo, Maximiliano, para Méjico.
Ya lo dijo Jorge Luís Borges: no ve venga a vender eso de la latinidad que yo solo veo argentinos, colombianos, españoles o italianos. Es un invento francés para curarse en salud en tierras americanas. Y Borges sería conservador y antiperonista, pero era un parapeto a la mediocridad.
En cuanto a Bauman respondió con el típico argumento hebreo de que ellos son “maestros de humanidad”, sobre todo cuando son laicos y agnósticos, y así dijo: “el Premio es un reconocimiento a mi modesta contribución a la autoconciencia de la humanidad”.
Pero si la humanidad no tiene manos ni pies, decía Kierkeggard, a lo que agregaba don Miguel de Unamuno: “el adjetivo humanus me es tan sospechoso como su sustantivo abstracto humanitas. Ni uno ni otro, sino el sustantivo concreto: el hombre”. Y Proudhon más tajante aún sostenía por doquier: “cada vez que escucho humanidad, sé que quieren engañar”.
Habiendo tantos y tan buenos ensayistas, sociólogos, filósofos, historiadores, politólogos de lengua española van a buscar a dos intelectuales más mediáticos que sustanciales, más frívolos que serios, a dos intelectuales que están reñidos con lo mejor de la tradición cultural de los pueblos hispánicos.
Es que la tara hispánica es la imitación. La imitación al estilo de un espejo opaco como es este caso, que imita y encima imita mal, en forma desdibujada.
Nosotros por nuestra profesión lo vemos en la filosofía y más específicamente en la filosofía antigua donde los estudiosos de lengua castellana se desesperan por citar autores ingleses, franceses y alemanes dejando de lado la citación de nosotros mismos. Todas las traducciones del griego al castellano hecha por, generalmente buenos investigadores de origen hispano, comentan traducen e interpretan al modo los scholars ingleses o franceses o alemanes, y cuando citan algún trabajo en lengua castellana es el de ellos mismos y de nadie más. Esto último no hace más que confirmar la envidia señalada por De la Mora.
Los investigadores de origen hispano han cedido ante “los especialistas de lo mínimo” la interpretación de la filosofía, al menos de la antigua, y han postergado aquello que fue signo de la inteligencia hispana durante siglos: “la visión del todo de lo estudiado”. Esa buena herencia de Grecia y Roma expresada por Platón: “dialéctico es el que ve el todo y el que no, no lo es” (Rep. 537 c 14-15).
La diferencia entre el análisis moderno y el clásico es que el primero descompone hasta lo mínimo y allí se queda, mientras que el clásico, descompone hasta lo mínimo para luego sintetizar en “un todo” de sentido.
Esta carrera de ciegos para ver la nada ha que se ha sometido el pensamiento de lengua y raíz hispana en los últimos cincuenta años ha producido en filosofía, además de los especialistas de lo mínimo, lo que podemos llamar “la viaraza gallega”. Esto es, la reacción intempestiva y arbitraria al estilo de del Valle Inclán.
El mejor ejemplo que conozco, obviamente, es la de los traductores al castellano de las obras de filosofía, y ello se nota especialmente en los tecnicismos filosóficos, cuyo mayor productor ha sido Aristóteles.
Así las palabras técnicas de uso universal en filosofía como sustancia, accidente, acto, potencia, ser, ente, felicidad, virtud, etc., que son fundamentales para entenderse entre los filósofos, han sido traducidas de las maneras más arbitrarios y caprichosas que se nos puedan ocurrir, por los investigadores desde hace unos cincuenta años para acá.
Vayan algunos ejemplos: a) García Yebra traduce en su Metafísica el término griego ousia por “esencia”, en lugar de sustancia como se lo tradujo durante dos mil años. b) Hernán Zucchi (argentino) se “le ocurre” traducir ousia por “entidad”, provocando un galimatías ininteligible en su traducción de la Metafìsica de Aristóteles. c) También “se le ocurre” a Pallí Bonet (que debe ser catalán, pero la viaraza gallega lo alcanza) al traducir la Ética Nicomaquea el término técnico héxis que se traduce históricamente por hábito, por la expresión “modo de ser”, con lo cual no se entiende nada. d) Eduardo Sinnott (argentino) realiza la mejor traducción anotada de la Ética Nicomaquea, pero la echa a perder cuando “se le ocurre” dejar de traducir el término eudaimonía  por felicidad, para traducirlo por “dicha”. Esto es, gozo individualista del hombre vulgar o dicharachero. d) Quintín Racionero que “se le ocurre” en su anotada traducción de la Retórica, no traducir un término fundamental como “antístrofa”, y luego cuando tiene que traducir otra palabra fundamental como phornimós, en lugar de hacerlo por “prudente”, por un prejuicio anticristiano, lo traduce por el término burgués “sensato”. f) Dejo para el final el caso de Mengino Rodríguez quien en su reciente traducción del Protréptico (2007) ignoró supinamente la nuestra (1983) y se atribuyó a sí mismo la primera traducción del texto aristotélico.
Esta tara “gallega” es la que marca la capitis diminucio con la cual estos se aproximan a los estudios clásicos. Sin ir más lejos el año pasado fue rechazado un proyecto presentado por la muy buena filósofa catalana Margarita Mauri de investigación sobre la filosofía práctica de Aristóteles  porque, “el grupo solicitante no acredita publicaciones en espacios internacionales reconocidos”  (léase: revistas inglesas, francesas o alemanas) en torno a los estudios aristotélicos… los participantes en el proyecto no han optado por los espacios de discusión aristotélica más consolidados (revistas internacionales, etc.)”,  afirmó el Comité de selección del Ministerio de ciencia e innovación de España. Tuvo que aparecer una carta del profesor norteamericano de la insignificante Northwestern University para que “los gallegos” del comité de selección aceptaran el proyecto.
Hoy el más encumbrado tribunal en estudios humanísticos del mundo hispano acaba de otorgarle el premio más importante en euros (son 50.000) a dos personajes, que con su obra y su prédica denostan al mundo que los premia. En el fondo, este encumbrado tribunal hispánico se ha portado como un cabrón, ha gastado los dineros de los españoles en premiar a aquellos cuya producción y verba ha ido siempre contra España y aquello que lo hispano representa en el mundo.

miércoles, 20 de enero de 2010

Buela y el holocausto

Las incongruencias de Buela en el tema del holocausto son tan notorias, que uno se plantea si en su mente existen varias personalidades diferentes, de suerte que una olvida inmediatamente lo que la otra acaba de decir -y viceversa. Así, por una parte, sostiene Buela en "Sentido teológico del holocausto" (adjuntado a este post, véase), que en

un primer sentido teológico, el holocausto se entiende como la culminación de una larga historia de persecución y antisemitismo que sufrieron los judíos desde el martirio y muerte de Jesús, el Mesías por ellos no reconocido. El holocausto vendría así a acallar el horrible retumbo de dos mil años del: “crucifícale, crucifícale” (4), el grito de los sacerdotes judíos con que pidieron a Pilatos la muerte de Cristo.

Pero, por otro lado, el holocausto representa, según Buela, como hemos visto en el post anterior, la supuesta vía pagana ante el "problema judío", obviando el hecho de que la mayoría de los nazis eran cristianos, cuando no católicos inspirados en la figura del antisemita Wagner.


Si hemos de creer a Buela, los nazis (paganos) persiguieron a los judíos porque éstos habían reclamado la muerte de Cristo. Lo que no se entiende es qué les podía importar a los paganos que los judíos hubieran reclamado la muerte de Cristo. ¿Acaso los paganos sentíanse ofendidos por ello? ¿Y en concepto de qué habrían de molestarse? Por otro lado, la Iglesia Católica nunca necesitó paganos para cometer toda clase de atrocidades contra los judíos. Los propios cristianos asesinaban con placer a los judíos, como también he ilustrado en el post anterior, en cantidades que, a tenor de las tasas demográficas de la Edad Media, son incluso relativamente más voluminosas que las del holocausto. En suma, los nazis no imitaron a los paganos a la hora de exterminar judíos. Los nazis aprendieron esta añeja ocupación de los cristianos y actuaron de esta suerte en tanto que cristianos. Pero, para Buela, se trata de ignorar tamaña evidencia, de taparse los ojos ante ella, algo que los cristianos están entrenados a hacer gracias a la inmoral gimnástica epistemológica de la fe y a su más absoluto desprecio por la lógica y la verdad (Tertuliano: credo quia absurdum est).


La actitud de Buela es, además, de una hipocresía que produce vómitos. Los judíos tienen que convertirse de buen grado o por la fuerza a la religión papal (!y a esto, agárrense, se le califica de disidencia y disenso!). Pero, ¿y si no lo hacen? Buela no tiene el valor de decir: si no lo hacen, los mataremos (que era la actitud de los cristianos durante la por Buela muy venerada Edad Media), sino que dice: si los judíos no se convierten, vendrán los paganos y les darán su merecido. Y no será un holocausto (sentido teológico), será un genocido (sentido puramente jurídico), porque a nosotros (cristianos) nos interesa que sea así (no vaya a ser que los judíos se erijan en objeto de sacrificio, en víctimas, en una palabra, religiosas).  


Mas, para empezar, ¿dónde están esos paganos que ajusticiarían a los judíos? ¿Y bajo qué acusación? Se dirá: "bajo la acusación de raza inferior, genéticamente enferma", hecho que excluye la conversión -!y también la culpabilidad!-, puesto que, siendo un problema biológico, y no teológico, a los antisemitas sólo les quedaría la opción del homicidio quirúrgico. A esto hay que replicar lo siguiente:


1/ en general, los cristianos nunca excluyeron el asesinato como forma de castigo, las presuntas brujas eran quemadas vivas precisamente con el fin de salvar su alma;


2/ los cristianos, como hemos visto ya y ahora subrayo, sacrificaban a los judíos que no se querían convertir, como castigo por esa negativa;


3/ si el holocausto fue sólo un genocidio, según reclama Buela, pero con finalidades teológicas, entonces es la conversión, precisamente, la que queda excluida, puesto que el hecho nada tendría que ver con la historia del cristianismo, se trataría de un acto perpetrado por "paganos" asimilados a meras bestias asesinas, algo así como un fenómeno o accidente natural.


Esta última solución resulta, empero, a su vez, contradictoria con todo lo que ha dicho Buela antes, a saber, que el "primer sentido teológico" del holocausto es acallar el grito con que los sacerdotes judíos pidieron a Pilatos la muerte de Jesús. Y es también contradictoria con la afirmación de que si los judíos no se convierten, entonces vendrán los paganos a liquidarles, puesto que los paganos, para empezar, como politeístas, no asesinaban en masa por lo general a los fieles de otros dioses, y si así fuera, no se entiende que mataran a los judíos pero no a los cristianos. ¿Dejarán los paganos de matar a los judíos cuando éstos se conviertan al cristianismo? Curiosos paganos estos: más bien hieden a "partida de la porra" del Vaticano trabajando al servicio de los intereses de la conversión. En efecto: si los paganos mataran a los creyentes de otras religiones, cosa que no hacían, deberían matar a los judíos tanto si se convierten como si no.


Pero todas estas cuestiones lógicas parece querer ignorarlas Buela, quien desea obsesivamente forzar a los judíos a la conversión católica (no evangélica, ni copta, ni ortodoxa, sino precisamente católica) pero no tiene el valor de reconocer la idea que anida en su mente: los judíos han de convertirse bajo amenaza de muerte; y que esa amenaza la harán efectiva los cristianos. Los cristianos con esvástica, como quien contrata a un matón, último recurso de Su Santidad, para ser más exactos.


Debo confesar que Buela me ha aportado mucha clarividencia con su repulsiva arrogancia de chulo antisemita: desde que tuve la desgracia de conocerle (ya explicaré en su día cómo) los judíos, por los que como cultura nunca sentí gran estima, me resultan mucho más simpáticos. La verdad es que la figura iracunda, irracional, autoritaria e idiota del católico judeófobo le abre los ojos hasta al más ciego. Me pongo en lugar de los hebreos y les entiendo.

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(Nota de la redacción: Tsunami Político no comparte algunas afirmaciones realizadas en este artículo.)



SENTIDO TEOLÓGICO DEL HOLOCAUSTO


por Alberto Buela - alberto.buela@gmail.com


En filosofía el abordaje de un tema o asunto tiene que realizarse desde una primera aproximación filológica, esta es la enseñanza que nos han dejado filósofos contemporáneos como Zubiri, Heidegger o Wagner de Reyna. Pues esta primera y elemental razón hace que podamos barruntar a priori el sentido último del tema. Es ésta, una de las paradojas de la actividad filosófica que así como la natación donde se aprende a nadar nadando, de la misma manera se aprende a filosofar filosofando. Y la zambullida filosófica nos la facilita el sentido último o primero, según se interprete, de los términos del tema a estudiar que, en general, nos revelan el aspecto prístino del asunto.


En este caso podemos afirmar que la palabra holocausto proviene del griego oloV = holós, que significa todo o completamente y del término kausiV = kausis, que significa acción de quemar, de modo tal que el sentido etimológico primario de holocausto es la acción por la cual se quema todo aquello que se somete. Así para los griegos un holocausto era un gran incendio que arrasaba con todo un bosque. Los antiguos israelitas cambiaron el sentido y lo limitaron a “un sacrificio en que se quemaba toda la víctima”.


La caracterización de holocausto como sacrificio está vinculada a la historia bíblica de Abraham e Isaac cuando en el libro del Génesis se cuenta: “Y Dios puso a Abraham a prueba y le dijo: toma a tu hijo, tu hijo único, al que amas, Isaac; ve con él al país de Morija, y allí ofrécelo en holocausto sobre una de las piedras que te diré” (1)


Y la historia sigue que Abraham se levantó temprano ensilló su burro y llevó a Isaac mientras “cortaba leña para el holocausto” al tercer día de marcha dejó su burro y a sus dos ayudantes y marchó al lugar del sacrificio “tomó también la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac” (2) cuando iba a degollar a éste un ángel de Dios lo detuvo y de repente vio un carnero enredado en un zarzal y “lo ofreció en holocausto en vez de su hijo” (3).


Vemos como el término holocausto se repite en un breve relato al menos cuatro o cinco veces lo cual hace indudable su sentido de sacrificio con acción del fuego.


Esto explica el por qué de que las organizaciones judías (B´nai Brit, Consejo judío mundial, Gran Sanedrín, Rabinato de Israel, etc.) exijan la exclusividad del término holocausto para designar solo el genocidio nazi contra los judíos y critican la aplicación de la misma palabra para otros grupos de víctimas como los gitanos, los católicos, los prisioneros de guerra, los opositores políticos, o por extensión los genocidios de Armenia, Ruanda, Biafra, Camboya o Darfur.


Es que en un primer sentido teológico, el holocausto se entiende como la culminación de una larga historia de persecución y antisemitismo que sufrieron los judíos desde el martirio y muerte de Jesús, el Mesías por ellos no reconocido. El holocausto vendría así a acallar el horrible retumbo de dos mil años del: “crucifícale, crucifícale” (4), el grito de los sacerdotes judíos con que pidieron a Pilatos la muerte de Cristo. Y este odio a Cristo se proyectó luego al cristianismo que es, en la interpretación judía clásica, la principal fuerza motora, el principal responsable del antisemitismo que condujo al holocausto. Es por ello que nunca serán, a sus ojos, suficientes los perdones a granel solicitados por los sucesivos papados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, siempre exigirán más, nunca estarán conformes, jamás satisfechos.


Debemos en estos días, a propósito de las inoportunas declaraciones de monseñor Williamson, al excelente y objetivo historiador valenciano Vicente Blanquer el develamiento del segundo sentido teológico del concepto de holocausto. (5)


“Las críticas contra monseñor Williamson olvidan que son los judíos los que irrumpen en el plano teológico al hablar de Holocausto (con mayúscula) y no lo hacen en forma inocente sino mesiánica, para dar a la segunda Guerra Mundial, el papel de momento concluyente de las profecías del canto del Siervo Sufriente de Yaveh -Is. 53- y sostener que los judíos y no Jesucristo son el Cordero de Dios del que habla Isaías”.


Y es el capítulo 53 de Isaías uno de los más viscerales dentro de la polémica teológica entre judíos y cristianos (en la medida en que aún hoy quede algún teólogo católico strictu sensu), cosa que desconocemos. Allí en el canto IV se afirma: “Despreciado, rehecho de los hombres, varón de los dolores, maltratado y humillado como cordera que va al matadero por lo que no le hicimos ningún caso. Pero él mismo tomó sobre sí nuestras dolencias aunque nosotros lo reputamos como un leproso”. Los teólogos cristianos ven en este capítulo una referencia directa a Jesús el Cristo, esto es, el Mesías esperado por el pueblo de Israel desde el fondo de la historia, y una premonición de su sacrificio y crucifixión, mientras que los teólogos judíos sostienen que estos sufrimientos pueden ser entendidos perfectamente como una referencia al Holocausto.


Así el rabino Isajar Moshé Teijtel en su libro Alegre madre de hijos sostuvo que fue la reticencia de los judíos en aceptar al sionismo la que condujo a Auschwitz. Dios estaba dándole a Israel la gran oportunidad de recuperar su tierra ancestral para construir allí el hogar de los judíos perseguidos pero estos continuaron con su pecaminosa pasividad y les sobrevino por ello el castigo.


Vemos así claramente como la teología judía del holocausto termina por justificar la existencia del sionismo y consecuentemente del Estado de Israel.


No obstante esto, existe, aunque minoritariamente, una corriente teológica judía contraria a esta teología del holocausto como la del rabino Ioel Teitelboim (1888-1979), jefe de la secta jasídica de Satmer, quien afirma en su libro Vaioel Moshe que el gran pecado de los judíos habría sido "la idolatría" del sionismo. Su fundamento es que el pueblo judío debería mantenerse privado de todo poder físico y entregarse a la guía de Dios, aun cuando esto le signifique persecuciones y matanzas. No deberíamos resistir la judeofobia puesto que el exilio es un castigo divino al pueblo de Israel, que podrá resolverse sólo cuando llegue el Mesías y lo disponga. Así lo explica uno de sus voceros más bulliciosos: "La verdadera actitud judía es la de la sumisión al decreto divino que concierne a nuestro exilio entre las naciones del mundo. Nos ha enviado al exilio a causa de nuestras injusticias unos contra otros y de nuestra infidelidad hacia El. La injusticia de las naciones en contra de nosotros, es nuestro castigo". Esta misma actitud se aprecia en el reciente y valiente libro de Fabian Spollansky La mafia judía en la Argentina(2008) donde su autor les reclama a sionistas confesos como Eduardo Elsztain, el mayor terrateniente de Argentina, a su socio Marcelo Mindlin y al rabino Tzvi Grümblatt a quienes cuestiona diciendo: ¿Rebe, es de judíos hacerse millonarios en tan poco tiempo y hacerse dueños de la Argentina? Y ¿Rebe, es de judíos poner plata en todas las patas de las campañas políticas para estar bien con todos? Desde nuestra ética varias veces milenaria no vamos a silenciar este abuso que nos hiere y nos humilla”. (6)


Esta intención de querer igualar con el sacrificio de Jesucristo los sufrimientos del pueblo de Israel a manos de los nazis y entenderla como un Holocausto y no como un genocidio es específicamente anticristiana. Con razón afirma el citado Blanquer: “Y con la teología del Holocausto el pueblo judío se está forjando un nuevo becerro de oro. Se ha cansado de esperar y se ha escogido a sí mismo como ídolo. Lo cual pone de manifiesto que, lejos de ser custodios de la promesa, la han perdido, no porque alguien se las haya arrebatado, sino porque el pueblo judío ha renunciado consciente y voluntariamente a ella. Cayendo en el mismo pecado que el demonio en su pretensión de hacerse adorar. Y ese es el fondo de la cuestión”.


Es por ello que los grandes teólogos católicos en la época que los hubo, Juan Maldonado; Sören Kierkegaard, Luís Billot, en nuestro país Julio Meinvielle, no han dejado de remarcar siempre que el mesianismo hebreo es un mesianismo carnal. Y que como tal siempre ha exigido de Dios muestras palpables y evidentes. Y la infinita distancia que han puesto entre ellos y su dios Jehová “con temor y temblor se acercó Abraham al Señor”, ha hecho que vivan “al otro”, al cristiano como amenaza. Sin darse cuenta que: “Ellos son los signos vivientes, quiéranlo o no, que nos recuerdan la Pasión del Salvador” según enseña San Bernardo de Claraval.


Por todo ello y muchas y profundas razones más, este es solo un artículo breve de divulgación, es que debe hablarse de genocidio nazi sobre los judíos y no de holocausto. Incluso parece ser que ha ganado popularidad la palabra hebrea Shoáh que significa catástrofe y el Estado de Israel ha declarado el 12 de abril como su día, a pesar que su presidente Simón Péres en su última visita a Turquía sostuvo sin avergonzarse que el único genocidio es el del pueblo judío, dejando para los otros incluso mayores en número, como el caso de los ucranianos, el carácter de asesinatos masivos.


Además, y esto no es de menor valor teológico, la matanza de judíos por los nazis debe de entenderse como genocidio y no como Holocausto, para dejarles a ellos abierta la capacidad de conversión, pues la idea de Holocausto clausura esta posibilidad.


Ese esfuerzo extraordinario y maravilloso de los judíos conversos. Que en general son hombres muy bien dotados. De hecho la conversión es un don, pues el converso la pide al Señor. Si nos detenemos mínimamente en los conversos que han hecho filosofía en el siglo XX (Husserl, Edith Stein, Simone Weil, Bergson, cito al pasar) vemos que son hombres de una enjundia fuera de lo común y que ha sido su profunda y raigal metanoia aquella que les brindó, en definitiva, la posibilidad a su mejor realización filosófica. Es la conversión aquella que les permitió agotar su plenitud de ser, pues ellos rompieron la distancia infinita que los separaba del dios de "temor y temblor de Abraham" que es lo Absolutamente Otro, para entenderlo como "formando parte", participando del Dios misericordioso, el Dios vivo de la gracia, que comprende acabadamente la naturaleza humana. Admiramos y respetamos sobremanera esa capacidad de conversión, de metanoia, que han tenido estos grandes hombres en el orden filosófico. Metanoia que los llevó luego a sus más grandes realizaciones. Así como deploramos esa actitud vergonzante de sedicentes teólogos católicos que abandonado el hablar de verdad con ellos abandonan “el bien de los judíos”, por el bienestar y la plaisenterie junto a ellos. Así recogen y llevan todas sus tesis (la de los judíos) en un amasijo de teología cristiana inaudito e incomprensible. En este sentido la última actitud de la jerarquía de la Iglesia con relación a este tema es de una liviandad (termino muy suave) teológica que impresiona, para mal, tanto a judíos como a cristianos.


Es lamentable que no haya un solo teólogo de nota o significativo que no levante estas dos importantísimas distinciones teológicas, que acabamos de hacer en este artículo, y que por el contrario la inmensa mayoría se sume, se someta y adopte las tesis judías sobre el sentido del holocausto como tesis católicas y lo peor es que las hayan salido a defender como verdades de fe. Un despropósito teológico absoluto.


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[1] Génesis, 22, 2


[2] Génesis, 22, 6


[3] Génesis, 22, 13


[4] Evangelio de San Juan, 19, 6


[5] Blanquer, Vicente: A propósito de las polémicas declaraciones de monseñor Willamson, Bitácora Digital, agencia de Internet febrero 2009


[6] Sepollansky, Fabián: La mafia judía en la Argentina, Buenos Aires, Ed. anibalgoransky.com, 2008

martes, 29 de diciembre de 2009

Sobre la dialéctica sinagoga-iglesia (3)

Siguiendo con el comentario de las pelotudeces del nazi católico Buela, unas observaciones sobre la siguiente afirmación, desvergonzada, con la que los católicos y los cristianos en general quieren pretenden quitarse de encima sus responsabilidades en la comisión del holocausto:

De modo tal que si los obispos no hablan, en tiempo y forma adecuada, la tensión social que genera el poder omnímodo y total de los judíos sobre la sociedad, el Estado y el pueblo, se corre el riesgo que surja como solución la vía pagana, al estilo nacional socialista, buscando la exterminación de los judíos.

Pues bien, la Iglesia no ha esperado a los paganos para exterminar a los judíos. La Iglesia exterminaba a los judíos ya en la Edad Media y la perpetración del holocausto es inseparable de las doctrinas antisemitas tanto del Vaticano cuanto de Lutero. El genocidio fue perpetrado por los nazis no en tanto que fascistas sino en tanto que cristianos. El fascismo originario no era antisemita, al contrario, apoyó abiertamente al sionismo hasta que la dependencia política italiana del Tercer Reich forzó la promulgación de leyes contra los judíos cuya finalidad no era otra que satisfacer a Berlín.

El nazismo estaba repleto de nazis cristianos, es decir, wagnerianos, y fueron ellos quienes acosaron a los judíos y los sometieron a persecución y muerte ante la mirada indiferente de la Iglesia romana. Al respecto, véase Richard Steigmann-Gall El reich sagrado y Daniel Jonah Goldhagen La Iglesia Católica y el holocausto. Buela es un perfecto mentiroso y propagandista de los pederastas con sotana, también había de ser intelectualmente deshonesto en el tema del exterminio cristiano de los judíos.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Compendio de pelotudeces del nazi-católico Alberto Buela (R. Gordillo)

Vuela, Buela... y piérdete en la Patagonia


Sin entrar a valorar el inmenso favor que se le hace a Buela al intentar comparar sus pelotudeces con el pensamiento de un filósofo serio como Heidegger, transcribimos el siguiente artículo de R. Gordillo, quien realmente resume algunas de las bobadas habituales que caracterizan el discurso catequético y pseudo filosófico del incompetente intelectual Alberto Buela Lamas, licenciado en quilombo:


Estas "joyitas" las saqué de un mensaje reenviado por un colistero que tiene debilidad por este personaje retrógrado. Yo no soy progre, pero no me trago este compendio de imbecilidades paraclericales: Pensar la diferencia entre el bien y el mal (Alberto Buela):



"Los progresistas, aquellos que tienen como método la vanguardia, sostienen como proposición liminar, fundante y asertórica que no debemos pensar la diferencia entre el bien y el mal porque pensar así puede llevarnos a discriminar a alguien. Por supuesto que jamás los progresistas se meten con los judíos si son dueños reales de los mass media y de resortes económicos del país ni con los mafiosos del juego, la prostitución y la droga. No. De eso no se habla. No sea cosa que pierdan sus puestos y ventajas sociales.”


¿Alguna duda acerca del antisemitismo de Buela?


“Es sabido que el consenso no puede servir como fundamento de la legitimidad política de la democracia, porque es el resultado de un acuerdo de partes. Y estos acuerdos de partes de todo tipo (económicos, políticos, culturales, sociales, científicos, tecnológicos) han conducido y pueden conducir, a los más aberrantes resultados.”


Yo pregunto: ¿es sabido por quién? ¿Entonces cuál es el fundamento de la democracia? ¿La "decisión" de los "mejores" (como los Buela y compañía?) como pregonaba el filósofo nazi Carl Schmitt?


“...está mostrando a las claras que en la sociedad secularizada, laica, incrédula y nihilista en que vivimos ya no hay pecadores sino delincuentes.”


Sin duda Buela añora los tiempos en que los delincuentes lavaban sus pecados comprando indulgencias... a la Santa Iglesia Católica:


“Una vez más salta a la luz el totalitarismo laico e iluminista, agnóstico y desacralizado que no considera ni permite el arrepentimiento que redimía al viejo pecador, porque su secularismo ha transformado a éste en delincuente. Y el trato se transforma ahora en brutal, ya que si Dios no existe todo está permitido según afirma Dostoiewski.”


Esta curiosa forma de combatir el delito, "arrepintiéndose", se ha puesto de moda últimamente… total es gratis.


“Nuestras cárceles, invento de la modernidad....”


Las cárceles existían ya en la Edad Media que tanto le gusta a Buela.


“Es que la modernidad produjo un cambio sustancial en la noción del saber y del conocer.”


Felizmente sí, entre otras cosas nos enteramos que la tierra da vueltas alrededor del sol....


“ en la premodernidad el saber era sobre algo o alguien, un saber relativo a objetos, y allí hablaba sobre su bondad o nocividad, su verdad, su utilidad, su peligrosidad, etc. En cambio la modernidad introduce la noción de saber relativo a otro saber, atribuye valor a lo que se sabe, es un saber que describe pero no emite juicios de valor. El saber termina transformándose en información que es sólo ese saber que ‘sabe algo que el otro no sabe’. Este saber no es corrector, no distingue entre lo bueno y lo malo, sino que es simplemente fenomenológico.”


Su ignorancia epistemológica es pavorosa. Su pretensión de introducir un plus axiológico a cualquier conocimiento es aberrante. Así pues una teoría científica no solo tendría que ser evaluada en términos de verdadera o falsa, sino además si es " buena" o "mala"... Eso fue lo que hacían los inquisidores con la teoría copernicana, no se interesaban por saber si era más ajustada a la realidad que la ptolemaica sino si era "buena" o “mala". Justamente es lo que hacen los antievolucionistas, no juzgan su validez sino si es buena o mala. Linda manera de avanzar científicamente:


“El hombre más y más está en busca de un arraigo, un terruño, de un lugar en el mundo para poder ser.”


La inmensa mayoría de las personas lo que buscan es calidad de vida, comer todos los días, tener trabajo seguro, servicios sociales, vivienda, un futuro digno para ellos y sus hijos, no ensoñaciones pseudofacistas. Eso del arraigo, del culto de la tierra es para reaccionarios como Heidegger, Buela y ...Himmler.


Saludos,

R. Gordillo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

El Vaticano ante los abusos sexuales sacerdotales a niños

Documental del 2006 que nos muestra la verdadera identidad del Vaticano: pura hipocresía. Argumentos de Buela: !la Iglesia Católica está siendo atacada y no se defiende! ¿Será culpa de los judíos? Resumen de la filosofía de Buela: cuando los judíos se conviertan al catolicismo y la Iglesia pueda ejercer su magisterio de manera total (como en la Edad Media) se resolverán todos los problemas de la sociedad. La Iglesia, dechado de virtudes, derramará su benéfica influencia sobre los rebaños de pecadores caídos. Pero, !ay! esa Iglesia que debería salvarnos funciona igual una mafia de delincuentes, como evidencian los casos de pederastia. La Iglesia derrama algo más que virtudes, digamos que derrama semen en la boca de los niños y luego silencia el ignominioso hecho amparando a los abusadores con sotana. Por otro lado, el antisemitismo de Buela manifiesta su nazismo solapado cuando sostiene desvergonzadamente que los representantes oficiales de la Argentina no pueden tener cara de moshe (judío). Nos preguntamos: cuando los judíos se conviertan, ¿deberán cambiar también de cara? Buela es un perfecto incompetente filosófico, pero el verdadero problema es moral, las tesis de Buela son literalmente indecentes, además de idiotas y absurdas. No se entiende que una Universidad pueda contar con Buela entre sus profesores o investigadores. Hay que darle una lección de humildad a este pretencioso hinchado de soberbia.




http://www.informador.com.mx/internacional/2011/321940/6/presentan-demanda-contra-vaticano-ante-cpi-por-abusos-sexuales.htm

Presentan demanda contra Vaticano ante CPI por abusos sexuales


El comunicado considera al Papa partícipe de encubrimiento. Demanda incluye al Papa y a tres importantes cardenales. Consideran que funcionarios del Vaticano participaron en encubrimiento generalizado y sistemático de violaciones y crímenes sexuales.


BRUSELAS/LA HAYA (13/SEP/2011).- Una organización de apoyo a víctimas de abusos sexuales de sacerdotes denunció hoy al Vaticano, incluyendo al Papa y a tres importantes cardenales, ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) por cargos de lesa humanidad.


La Red de Supervivientes de Personas Abusadas por Sacerdotes (SNAP) presentó la demanda al considerar que funcionarios del Vaticano participaron en el "encubrimiento generalizado y sistemático de violaciones y crímenes sexuales" contra niños en todo el mundo, según apunta en un comunicado.


Florence Olara, portavoz de la Fiscalía de la CPI, con sede en La Haya, confirmó a Efe que su oficina ha recibido los documentos y que los analizarán igual que hacen con todas las comunicaciones, de forma que se "tomará una decisión a su debido tiempo".


El texto de la demanda cita como personas que "puede considerarse que tienen la mayor responsabilidad" al Papa Benedicto XVI y a los cardenales Tarcisio Bertone (secretario de Estado vaticano), Angelo Sodano (su predecesor) y William Levada (prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe).


La demanda fue presentada por miembros de SNAP de Alemania, Bélgica, Holanda y Estados Unidos.


"Los crímenes cometidos contra decenas de millares de víctimas, la mayoría de ellas niños, siguen siendo ocultados por funcionarios del más alto nivel en el Vaticano", señaló en la nota la abogada Pamela Spees, del Centro de Derechos Constitucionales (CCR, una ONG jurídica estadounidense).


Por ello, Spees dijo que a los responsables "se les ha de enjuiciar de la misma manera como se hace con cualquier otro funcionario culpable de crímenes de lesa humanidad".


Por su parte, la presidenta de SNAP, Barbara Blaine, señaló que las víctimas se están "movilizando en todo el planeta", por lo que invitan a otras personas en situación similar "a que se unan a nuestra acción".


Según la organización de víctimas, la jurisdicción de la CPI establece la violación, la agresión sexual violenta y la tortura como crímenes de lesa humanidad.


Por ello, pide que se investigue al Vaticano por la presunta responsabilidad individual de algunos de sus funcionarios que tenían a su cargo a los autores directos" de los delitos sexuales.


Sería "la primera vez que un tribunal internacional declara su jurisdicción sobre el Vaticano por delitos cometidos por sus representantes en todo el mundo", indica la organización.


SNAP, una entidad creada hace 23 años en Estados Unidos y con casi diez mil miembros, señala que las propias autoridades eclesiásticas de ese país han reconocido que casi seis mil sacerdotes han sido acusados públicamente de abusar sexualmente de niños durante las últimas décadas, y que se calcula que ha habido 100 mil víctimas menores de edad solo en Estados Unidos.


La organización anunció también el inicio hoy de una gira europea que pasará sucesivamente por Amsterdam, Bruselas, Berlín, París, Viena, Londres, Dublín, Varsovia, Madrid y, finalmente, Roma, donde el próximo día 20 tiene previsto un acto ante las puertas del Vaticano.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cuando la filosofía sin rigor conduce a la teoría del absurdo

Fuente:


Lic. Alberto J. Franzoia

Quisiera hacer algunas observaciones a otro de los impresentables discursos, inscriptos en la teoría del absurdo, que suele desarrollar el filósofo Alberto Buela, y que fue enviado recientemente a Reconquista Popular en el formato “respuesta a la crítica de Néstor Gorojovsky”(1). Aclaro ante todo que no lo hago porque me interese demasiado lo que dice, ya que como lo ha demostrado con frecuencia carece de un mínimo de rigor intelectual, tanto al exponer como al debatir. Sin embargo, considero necesario desenmascarar a ciertos figurones que, desafortunadamente, circulan también por el campo nacional generando sólo desprestigio para sus filas y divisiones en la necesaria alianza plebeya que postulamos desde la Izquierda Nacional.

Con respecto a la nueva embestida contra la colectividad judía llevada adelante por Buela, diré que una vez más despide ese tufillo reaccionario que lo caracteriza. Él pretende diferenciar, como corresponde, sionismo de judaísmo. Sin embargo, cada paso que da a continuación no le sirve para otra cosa más que para embarrarse hasta la nuca. Como si ya hubiéramos olvidado aquel lamentable desempeño que tuvo en el programa de AM “El tren” conducido por el compañero Hugo Presman, en el que en medio de una confusión conceptual alarmante manifestó su visceral odio hacia cualquier judío, sea sionista o patriota (de Argentina, claro está), ahora con total desparpajo nos dice en la respuesta enviada a RP:

“El imperialismo es uno y "pecunia non olet = el dinero no tiene olor".

Pero, y acá algo que nos separa, los dueños de ese dinero imperialista son en su inmensa mayoría judíos. Pero como este juicio es políticamente incorrecto y no faltará el estulto que diga "también hay banqueros cristianos"(1 cada 200), es por ello que cualquier enumeración de judíos poderosos está prohibida o peor, es tachada de antiseminta.”  Sinceramente hubiera sido preferible que no aclarase nada porque logró oscurecer aún más. Esta intervención no supera en nada su habitual fobia hacia el judaísmo, como en otras ocasiones lo ha hecho contra el socialismo.

Ahora resulta que el imperialismo es esencialmente judío (religiosamente judío) ¿De dónde sacó sus estadísticas sobre la pertenencia religiosa de los banqueros este señor? ¿Cuenta con algún estudio confiable sobre el tema o se ha limitado a cuantificar apellidos? En el primer caso debería dar cuenta de cuál es el estudio para que todos pudiéramos consultarlo y examinar su rigor. En el segundo caso habría que señalar que resulta absurdo identificar creencias religiosas por el apellido de las personas.

Un judío puede ser también agnóstico, ateo, o converso. Por otra parte, aunque la concediéramos al filósofo la ventaja de aceptar estas confusas simplificaciones de la realidad a las que es tan propenso, debemos recordar que si ha existido una religión fuertemente vinculada al desarrollo del capitalismo esa es el protestantismo, aunque la relación entre los términos sea inversa a la planteada por Max Weber en “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Por supuesto que también hay muchos judíos religiosos vinculados a la especulación financiera, pero eso no explica nada, por lo menos si intentamos ser serios. Una de las familias argentinas más influyentes por décadas en el terreno de las actividades financieras no es precisamente judía (ni protestante): no sé si recuerdan a Carlos, Alicia y Gregorio Pérez Companc.

Por otra parte, en La Plata tenemos una imagen imborrable de los Trusso, menemistas muy vinculados al Vaticano; y finalmente qué decir del banco Ambrosiano. Pero estos datos aislados sobre banqueros católicos o vinculados con esta religión tampoco sirven para explicar científicamente nada. Sólo podrían ser utilizados con arbitrariedad para justificar ante algunos desinformados un prejuicio subterráneo en el mejor de los casos, o en su defecto plenamente consciente y maliciosamente ocultado. El capitalismo no es explicable por ninguna creencia religiosa sino por el desarrollo progresivo de una determinada estructura económica y social, que desde luego encontrará luego su justificación política e ideológica. De la misma manera que el racismo contra los negros, fue una inmejorable oportunidad para justificar en el plano de las ideas la explotación económica de los esclavos.

Ahora, si cuando Buela dice “judíos” no se refiere a su religión sino a los partidarios de una patria que no es la nuestra, para qué establece la polarización judíos o cristianos: “y no faltará el estulto que diga "también hay banqueros cristianos”. En ese caso lo correcto es establecer una polarización entre nacionalidades, y que yo sepa el cristianismo no es una nación.

Recordemos que Buela tiene la costumbre de escribir tanto sobre lo que sabe como sobre lo que no sabe, pero con la grave dificultad de no distinguir la diferencia. Cuando pretendió exponer sobre el panorama actual de las ciencias sociales en su opúsculo “Teoría del disenso” (año 2004) no hizo más que dejar al descubierto su escaso conocimiento del tema, y para colmo se ofendió porque le exigí en un debate público en Reconquista Popular demostraciones de las insólitas hipótesis planteadas. Como cuando para justificar sus críticas indiferenciadas a toda la izquierda dijo de la nacional:

“El drama de la izquierda nacional fue comprender el fenómeno peronista, sobretodo el Colorado, pero no comprendió, al pueblo peronista. Por eso Ramos pudo ser, convencido, embajador de Menem. Otro. No se pudo sacar de encima, el economicismo, la tara de la izquierda. Otro. Se equivoca con su categoría madre, la de América Latina. H.A. se da cuenta del error cuando ya está cerca de la parca, y así en Qué es el ser nacional, empieza a borrar la categoría y a cuestionarla. Nosotros somos hispano o iberoamericanos no latinoamericanos. Otro. La izquierda nacional siempre ha tenido más caciques que indios. Porque es un nacionalismo de libros y no un nacionalismo encarnado como el peronismo. Le falta pueblo.”

No menos absurdo resultó el intento de explicitar su método “científico”, que por supuesto nunca incluía los pasos necesarios para validar las hipótesis formuladas, con lo cual este eximio “pensador nacional” demostró ignorar la diferencia existente entre lo que es un contexto de producción de hipótesis y otro contexto muy distinto como es el de la verificación. Por esa razón casi nada de lo que afirma resulta comprobable. Su confusión metodológica fue tan grande en aquel debate que confundió inductivismo con materialismo dialéctico:

“Y habla de Jauretche como un inductivista no ortodoxo (se refiere a Franzoia, agregado mío). Si don Arturo y el materialismo dialéctico son como el agua y el aceite.”

Sobran los comentarios para cualquiera que maneje el ABC de los métodos de investigación científica existentes.

Por otra parte, en la continuidad de su reciente y nuevo ataque a la comunidad judía, centra sus dardos, aunque haciéndose el distraído, en el gobierno de Néstor Kirchner “Si hubiera sido mi intención atribuir todos los males de la argentina a los judíos hubiera comenzado a hablar del origen judío de apellido Kirchner o de la pareja judía de ministro Ginés González, de los secretarios de Estado Nun, Fuks, y miles de funcionarios de alto rango. Gobernadores, rectores hereditarios de la Universidad de Buenos Aries, etc.etc.”

En realidad sólo un consumado sectario, antijudío hasta la médula, invierte su tiempo en especulaciones semejantes y, reitero, recurriendo al errático método de pretender detectar pertenencias religiosas según el supuesto origen de los apellidos. Porque cuando Buela se refiere a los judíos lo primero que intenta es demostrar, aunque no lo explicite, que son enemigos, en términos religiosos, de los cristianos. Pero recordemos que Buela en metodología no manya ni jota, a pesar de presentarse como un filósofo que estudió en La Soborna.

Como si esto fuera poco ya sabemos que los humores de Buela, en relación a nuestro gobierno, se modifican rápidamente según sus posibilidades de ejercer o no algún cargo. Hace un tiempo acusó al compañero Recalde de "trepador y ventajero". ¿Por qué? La explicación acertada la dio el compañero Juan Escobar.

“¿Cuál es, pues, el "crimen" por el que Recalde, un abogado laboralista de cuarenta años de trayectoria defendiendo en los estrados judiciales al movimiento obrero, fue calificado de "zorro", "liberal", "coitos interruptus de la política odierna" (sic), "abogadil", etc., etc. En apariencia: el haberse negado a "repartir" (sic) uno de los cuatro cargos que como diputado de la nación le corresponden, entre "varios colaboradores e investigadores" (sic) de la CGT. O sea la ira filosofia platónica y aristotélica fue lanzada
a los cuatro vientos en esta lista y otros medios porque se había negado a darle un "conchabo" a Buela.”

Para completar el decepcionante cuadro nos habla una vez más de su “patriotismo”, pero cuando se refiere a la patria la llama “la patria boba”:

“Lo mío no fue ni siquiera un artículo sino una esquela sobre un hecho puntual que subleva a cualquiera que no tenga adormecido la pertenencia a esta patria boba.”

¡Qué afortunados que somos, tenemos la oportunidad en nuestro foro de leer al “vivo” que nos sacará de la idiotez generalizada! ¿Será una versión autóctona y “nacionalista” de Álvaro Vargas Llosa? No cabe duda que una vez más la visión elitista y reaccionaria de este falso “pensador nacional” se presenta en su más soberbia mediocridad. Este “patriota de Hispanoamérica” es el mismo que ante las amenazas de golpe de Estado en Bolivia, cuyo objetivo eran evitar que el pueblo alcanzara el poder con la conducción de Evo Morales, dijo:

“Los policías del pensamiento único, los buey corneta contemporáneos, nos han hecho creer que la sola mención de la idea de golpe de Estado es totalitaria y dictatorial, cuando es un recurso más que tiene el pueblo en sus manos para desalojar a los gobiernos injusto y opresores."

Nuevamente sobran los comentarios.

Por todo esto quiero dejar plena constancia que de ninguna manera incluyo a Buela como un “compañero de lucha”; de qué lucha estamos hablando. Él y yo (y creo que todo socialista de la IN) luchamos por cosas muy distintas, tema que planteé en extenso en mi artículo “¿Es nacional el nacionalismo de derecha?” .Por lo tanto, y más allá de los espejitos de colores que intente vender en algunos espacios nacionales y populares, no tengo inconveniente en decir, sin temor al error, que para mí no es un compañero del campo nacional y mucho menos popular. Esta actitud que asumo y de la que me hago cargo no es sectaria, más bien todo lo contrario, y lo advierto porque de pronto algún pícaro intenta invertir la carga de la prueba.

La adopto no sólo por convicción personal sino también para no distanciarme precisamente de dónde está la gran mayoría de nuestro pueblo, o lo que es lo mismo, para alejarme de aquellos que lo espantan con teorías absurdas, cargadas de odio y resentimiento. Aquellos que con su práctica y discurso conspiran contra la alianza plebeya que la izquierda nacional proclama y por la cual trabaja a diario. Sé muy bien, por ejemplo, lo que piensan hombres muy cercanos a D´Elía de este tipo de “nacionalistas” de derecha (hace muy poco estuve reunido con uno de los más significativos charlando sobre este tema), y puedo asegurar que prefieren tenerlos bien lejos. Sería bueno, por lo tanto, no perder el tiempo y el crédito político con estos filósofos del absurdo que han sido condenados por nuestro pueblo a cien años de soledad.

En su defecto nuestra teoría y práctica circularán por carriles bien distintos.

La Plata, 5 de mayo de 2007

(1) Respuesta de Alberto Buela a Gorojovsky, foro digital Reconquista Popular, 2 de mayo de 2007